jueves, 24 de junio de 2021

historia rastafari

 

Historia



El movimiento rastafari debe su nombre a Ras (príncipe) Tafari Makonnen (nombre/apellido). En la coronación como Emperador de Haile Selassie I de Etiopía, (1930) esta fue vista como la culminación de la profecía de Marcus Garvey de una década antes:

«Mirad a África un rey negro será coronado, el día de la liberación está cerca»

Salmos 87:4-6 es también interpretado como la predicción de la coronación de Haile Selassie:

«Mencionaré a Rahab y Babilonia a aquellos que me conocen: observad Filistea y Tiro, con Etiopía; este hombre nació allí. Y de Zion será dicho, Este y ese hombre nació en ella, y su más alto yo la establecerá. El Señor recapitulará, cuando haga cuentas con la gente, que este hombre nació allí»

El emperador Haile Selassie fue coronado como «Rey de Reyes, Señor de Señores, y León conquistador de la tribu de Judá» y es, según la tradición etíope, el número 225 de una línea ininterrumpida de reyes del linaje de Salomón, Hijo del Rey David. Hay que destacar la ceremonia lujosa en la capital de Etiopía, Addis Abeba, donde recibió el nombre de Haile Selassie (poder de la santísima trinidad), y dejando atrás su título de Ras Tafari, frente a representantes de los principales países del mundo.

Garvey creía en el panafricanismo, la propuesta de que toda la población negra del mundo debería unirse en hermandad y retomar el continente africano de los poderes blancos coloniales. Él promovió esta causa durante las décadas de los veinte y treinta, y fue particularmente exitoso e influyente entre los negros de clase baja en Jamaica, principalmente en las comunidades rurales y urbanas. Haile Selassie llegó al trono de Etiopía en 1930, y casi inmediatamente ganó seguidores entre los que llegaron a ser conocidos como los Rastas. El movimiento Rastafari comenzó como un entramado de religiones similares, que se mantenían unidas principalmente por la idea del Sion etíope. Puesto que Etiopía fue el único país africano que escapó del colonialismo europeo, y Haile Selassie fue el único líder negro aceptado entre los reyes y reinas europeos, los primeros rastas le guardaban un gran respeto por su represión y nivel de justicia que guardaban desde la esclavitud.

El mismo Haile Selassie era cabeza de la iglesia ortodoxa etíope africana. Él no mencionó nada sobre el estatus de divinidad que le habían dado los rastafaris. Nunca se jactó de serlo. Después, se reunió con los ancianos rastas en Addis Abeba y en 1955 abrazó su causa al donar 500 acres de sus tierras personales para el desarrollo de una comunidad etíope llamada Shashamane.[1]

Las primeras persecuciones legales de rastafaris ocurrieron en 1934 por no jurar lealtad al rey de Inglaterra Jorge V. El Gobierno británico no toleraría a los jamaiquinos leales a Haile Selassie en lo que era por aquel entonces su colonia. El movimiento rastafari fue uno de los primeros sectores de la sociedad jamaiquina en recuperar la memoria histórica de los descendientes de los esclavos negros. Una canción de los años 70 de Horace Andy, músico rasta jamaicano dice así:

«Cuando era un niño no sabía de mi cultura. Cuando era un niño no sabía que mis antepasados venían de África. Cuando era un niño solía decir que los Rastas no eran buenos. Solía salir huyendo de ellos por las calles. Pero ahora, dejádme deciros, son los que dicen la verdad.»

 

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